23 Oct

OPINIÓN

“Sabéis que nos gusta soñar, luchar y ayudar. No nos dan miedo los retos si estos significan una mejora en la justicia social y aproximar derechos básicos a la infancia que nos rodea.”

8 AM. El frío se empieza a notar en Granollers. Como cada semana me dirijo a hacer un café informal con el responsable de comunicación. Costumbre que se ha vuelto tradición, reunión donde seguir dibujando acciones a corto, medio y largo plazo. Hoy Jaume trae una nueva idea: buscar algo para ayudarnos a recaudar fondos y alegrar la Navidad a nuestros niños y niñas. Su mirada desprende la pasión de aquel que ha descubierto el mundo de la acción social y el compromiso por la infancia hace poquito; esa mirada que vemos en aquellos que se acaban de enamorar, que desprenden pasión por algo, que tienen esa fuerza del inicio. Emociones, sentimientos e ilusiones que ayudan a generar motivación al desgaste de los que acumulamos años y experiencias.

“Debemos hacer algo para recaudar fondos, algo diferente.”, repetía. Mi discurso también era claro “algo que sin significar un sobre esfuerzo económico ofrezca calidad y un retorno de aquello para lo que nace: generar felicidad.” “¿Y si hacemos una piruleta solidaria?”- soltó de pronto mientras movía su café. “Produce satisfacción a quien la consume y a quien, gracias a los beneficios que genera su compra, hace posible su carta de Reyes Magos.”

A pocos metros, Joan en su obrador de chocolate hacia lo que buscábamos. Entenderse con él fue fácil: calidad de la materia prima y manufactura de cada una de las unidades. La primera piruleta, algo sencillo: el logo de REIR, y un pedido de 100. Yo, a pesar de imaginar la acción, era invadido por las dudas. Veía a mi hijo merendado 80 días piruletas REIR para amortizar el coste y que al menos no afectara a la tesorería de la entidad. De repente un montón de gente se implica con el proyecto comprando piruletas. Recibimos gran número de fotos de personas influyentes en diferentes ámbitos y sectores ( deportistas, periodistas y presentadores de televisión, empresas…). El primer año cerramos el proyecto el 15 de diciembre y mucho antes de lo previsto al haber agotado las existencias. ¡3000 piruletas! Gracias a ellas recaudamos los
fondos necesarios para cumplir el sueño de 35 niños y niñas que vieron como la magia de los Reyes Magos llegaba a sus casas en forma de regalos.

Dos años más nos han acompañado. La segunda piruleta era decorada por el dibujo de una niña, una de las que come esas piruletas de doble felicidad mediante un concurso. El tercer año, el Duendenejo de Albert Alforcea nos acompañó y nos guió, para cumplir los objetivos. Para este año el logo del 10 aniversario de nuestra entidad decorará la golosina de chocolate como pequeño homenaje a todos y cada uno de los niños y niñas que han pasado
por nuestros recursos, por nuestras manos y a los que cada uno de vosotros y vosotras habéis ayudado a recuperar la sonrisa al despertar de una noche mágica.

Muy a pesar nuestro, en REIR cada año se incrementan las necesidades de ayuda para niños y niñas en riesgo de exclusión social, se aumentan el número de proyectos y acciones con este fin y a finales de año llegan más cartas y sueños navideños que nos gustaría cumplir. Para ello os necesitamos.

Sabéis que nos gusta soñar, luchar y ayudar. No nos dan miedo los retos si estos significan una mejora en la justicia social y aproximar derechos básicos a la infancia que nos rodea. Por ello nos sentimos optimistas para llegar a muchos más niños y niñas. I en este décimo aniversario os preguntamos: ¿seremos capaces de llegar a las 4000 piruletas entre todos y todas? ¿Podremos provocar 60 sonrisas tras la noche más mágica del año? ¿Contamos con vosotros y vosotras? Pues os para lograrlo os pedimos que disfrutéis de nuestra Piruleta REIR 2017 dos veces: una cuando os la comáis y la otra cuando al cerrar los ojos imaginéis la sonrisa de quien va a recibir vuestro cariño i apoyo.

Muchas gracias.

 

 

 

 

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